La cala del Turc

Turisme intel·lectual de sol i platja

22.12.06

"Intervencionisme sociològic" europeu

Johan Norberg s'ha fet eco en el seu blog d'una dada especialment reveladora publicada a l'Eurobaròmetre d'enguany: l'alt grau d'intervencionisme governamental que estem disposats a tolerar els ciutadans dels diversos països de la Unió. Davant del plantejament "Necessitem més igualtat i justícia encara que representi menys llibertat individual", un 62% d'europeus han respost que hi estan d'acord. S'entén que els únics capacitats per retallar-nos les llibertats en un moment donat serien els nostres governs. Per tant, podem concloure que els ciutadans de la UE-25 som uns fans gairebé incondicionals dels nostres administradors, a qui seríem capaços de donar un xec en blanc per decretar la implantació d'un parell de conceptes més o menys vagues. (Adjunta podeu veure la taula classificatòria dels 25 països, de més acord amb la fórmula a menys.)

Interessant ¿no us sembla? No en tinc ni flowers de prospecció d'opinió, i per tant no sé si la pregunta de damunt ha estat entesa en la seva literalitat a tot arreu. Però de moment no em queda cap altre remei que confiar que el conegut Eurobaròmetre sigui un treball fiable, i per això em sembla tan sorprenent comprovar que hi ha països on la importància atorgada a la llibertat individual és tan feble. De la classificació de la taula, costa treure conclusions gaire generals, però m'atreviria a avançar que, com més ineficient hagi estat l'Estat a l'hora d'administrar els recursos dels seus ciutadans (Portugal, Hongria, Itàlia), més han estat disposats aquests a cedir part de la seva autonomia personal; i a la inversa, en els països on l'Estat més s'ha acostat a la utopia del benestar universal (Holanda i els països nòrdics) els ciutadans sembla que tinguin més zel a l'hora de defensar la seva llibertat individual. ¿Contradiccions de l'ànima europea? Em temo que l'intervencionisme està tan incrustat en la mentalitat dels ciutadans europeus que podem parlar, assumint tota la cursileria i vaporositat de la fórmula, d'"intervencionisme sociològic" europeu.

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7 Comentaris:

At 11:01, Anonymous Anònim ha dit...

Sr. Turco,
Interesante me parece el comentario que Ud. introduce acerca de la publicación de este estudio de opinión europeo sobre la relación entre "seguridad" y "libertad". Debo decir, sin embargo, que, como planteamiento, el estudio se me antoja intelectualmente una mierda, nacido de los eflubios culturales del presidente Bush y su colega Michael Moore, dos terroristas iniciáticos de la era digital. No existe, en realidad, nadie que pueda demostrar con coherencia ninguna relación entre "seguridad" y "libertad", entre otras cosas porque nadie puede definir el significado de ambos vocablos. La libertad, me atrevo a decir, pido disculpas, sería como un enorme campo silvestre, aquí cardos, allá amapolas, acullá un hormiguero (dictadura) y, de pronto, uno tiene la desgracia de pisar unas heces de vaca y todos los conceptos aprendidos a lo largo de la vida entran en crisis... La seguridad, un horizonte inalcanzable como la puesta de sol en un círculo de Moebius o la poesía en las palabras de Guti (el del Real Madrid). En fin, que las cosas están como para pasar página y dedicarse al contemplativo arte dels glaçons caient com rocs antàrtics entre els vapors del whisky; y repetir, mascullando, "libertad", "seguridad"... En todo caso, Sr. Turc, quiero introducir en este comentario una apreciación de estilo a su artículo sobre la citada encuesta: tengo la sospecha de que, tras un aparente liberalismo, se escondan entre sus palabras, en realidad, oscuras motivaciones respecto a la elevada posición en la tabla de Chipre.

Sin más, reciba un cordial saludo,
Ernesto Rumbo.

 
At 12:42, Blogger velezmostar ha dit...

Estimado sr. Rumbo,

Creo que Vd. va demasiado lejos. Me parece interesante su reflexión sobre la indemostrable relación entre seguridad y libertad (y la suscribo). Sin embargo, entiendo que la pregunta en cuestión del Eurobarómetro —una entre muchas en un estudio muy amplio—, se limita a indagar qué importancia otorgamos los europeos a nuestra capacidad de maniobra individual cuando entran en juego valores supuestamente superiores, como la justicia. Y el resultado es revelador, pienso. Pero no creo que ni el Eurobarómetro ni velezmostar hayamos querido meternos en camisas de once varas, intención que parece que Vd. nos atribuye.

Dicho esto, me ha gustado su analogía de la libertad con un enorme campo silvestre lleno de florecillas y boñigas. Y sobre Guti, els glaçons en una copa de whisky y Chipre, ya hablaremos, don Ernesto, ya hablaremos. Palabra de jenízaro.

 
At 20:16, Anonymous Anònim ha dit...

Apreciado Sr.
La confianza de sus palabras me agrada. Sin embargo, después de un extraño día frío y brumoso, releo lo escrito y me animo a hacerle algún comentario adicional, si me lo permite. La libertad, intentaba explicar, es un concepto abstracto, como el campo agreste del que no conocemos sus finales ni senderos, ni hogares, pues es siempre susceptible a cualquier elemento que se proponga invadirlo. Pero, en sociedad, es, claro está, un concepto político, un derecho más o menos reconocido a partir de 1776, si bien autores anteriores trataran el tema del derecho individual. A mi, Sr. Turc, me falla la relación que apunta Ud. entre la identidad política europea y el "intervencionismo" en relación a la seguridad, tema tan presente por razones obvias en la actualidad. Esa identidad, cultura política en realidad, institucionalizada desde 1945, basada en el Welfare, es fruto de la experiencia bélica y, en muchos sentidos, resultado de la lógica demográfica y económica de la postguerra. Y no digo que el estatalismo sea tan tardío, pero sí su generalización (Hitler fue un prematuro "sofisticador" del Estado social, creando las vacaciones pagadas). Sin su organización, el desarrollo económico y demográfico de postguerra hubiera sido imposible. Y, créame caballero, es muy probable que ni Ud. ni yo existiéramos en este momento. Gran pérdida para la Humanidad, sin duda. Al hilo de mi argumento, el monopolio de la violencia en Europa, como otras cosas, pertenece al Estado y, por tanto, el deber de garantizar la seguridad física de sus súbditos. Visto así, sin remaches ideológicos, se me antoja que el intervencionismo tiene poco que ver con el tema. Más bien entran en juego el temor, la psicosis si quiere, y la lógica traslación a los deberes de las instituciones por proteger nuestra integridad y la de la sociedad de la que formamos parte. La libertad, nuestra libertad individual, siempre está amenazada, pero el valle sigue siendo verde. ¡Brindemos por ello mientras podamos!

Ernesto Rumbo.

 
At 18:52, Blogger velezmostar ha dit...

Estimado Sr. Rumbo,

Permítame insistir: suscribo nuevamente sus reflexiones sobre la dicotomía seguridad/libertad, pero es que creo que se va off-topic. Me parece impecable su trazado de los orígenes del Welfare State en Europa (o de su generalización tras la WWII), poniéndolo en relación con lo que yo he llamado intervencionismo "sociológico" europeo (o, lo que es lo mismo, la interiorización de determinadas políticas por parte de la ciudadanía europea) para justificarlo.

Pero ya le digo que no quería entrar ahí. Justamente la seguridad es de los pilares del Estado del Bienestar que, quizá por su antigüedad, menos afectado se han visto por las críticas liberales. Además, en España la cuestión de la seguridad ya estaba razonablemente bien resuelta antes del Estado del Bienestar (tímidamente introducido por el ministro Dato allá por los años 1910) con la existencia de cuerpos de seguridad de probada eficiencia: me refiero, claro está, a la Guardia Civil y a los cuerpos de carabineros. Lo digo sin ironía: el Instituto Benemérito ha sido capaz, a diferencia de otros países del Sur de Europa y gracias a su experiencia bicentenaria a la hora de anticipar y reprimir bullangas y levantamientos de todo tipo, evitar por ejemplo la formación de poderosas mafias a la italiana. Pero esa es otra cuestión. En el post me limitaba a apuntar que esa hiperconfianza en el Estado, por justificaciones históricas que tenga, no es de recibo en el 2006 (y lo de Portugal es de traca). No es de recibo cuando, ante amenazas externas a nuestra seguridad (yihad mundial, crimen organizado internacional, rearme de Estados totalitarios) y a nuestra competitividad (competencia asiática, fuga de cerebros, envejecimiento de la población) las soluciones propuestas por los Estados keynesianos se antojan insuficientes y poco dinámicas. Si no queremos morirnos de miedo o de asco (que es peor), los europeos debemos confiar un poco más en nuestras sociedades (es decir, en los valores que las han hecho fuertes) y un poco menos en nuestros políticos (que en muchos casos las han debilitado). Pero ¡buf! ya se me va la pinza. Esto ya tiene más bien la extensión de un post.

Y don Ernesto, ¡brindo con Vd. por lo que sea!

 
At 20:53, Anonymous Anònim ha dit...

Sr. Velez,
¡Es Ud. un buen jenízaro, sí, defendiendo las murallas de su reino internautico! ¡Y yo, ahora me doy cuenta, qué equivocado estaba en mi controversia sobre la libertad, la seguridad y los pepinos en vinagre! ¡A freir espárragos! ¡Ni seguridad, ni libertad, ni crisis europea! Un certero trago de vino tinto, oscuro y rotundo como la noche, han despejado tanta bruma en mi cabeza. Le cuento: se me ha aparecido Brigitte Bardot, que me susurraba: No, Rumbo, has errado el rumbo, demasiado a estribor... Te vas a pique, Rumbo. Piensa en todos los disparates que escribes, abusando de la confianza y la cancha que te ofrece esa ventanita blanca infinita que preside un "haga su comentario". Entonces, y ya sé que esto le importará a Ud. un pimiento, me he abalanzado sobre tal monumento humano y la noche ha sido una fiesta. ¡Una bacanal para dos, Sr. Velez! ¡Yo y la Bardot! Los franceses, que son profundamente estatalistas, algo que Ud. desdeña, han inventado cosas maravillosas, y que, gracias a su jacobinismo imperial, hemos recibido los pueblos menos ilustrados del continente: inventaron a Napoleón, que es el padre de casi todas las cosas que en sociedad nos caracteriza; inventaron la Tercera República después de la Segunda; inventaron a De Gaulle (de los políticos guárdenos Señor, pero de los estadistas, que lluevan sus biografías); inventaron muchas cosas, entre ellas el culotte que en la versión de mi sueño hacía de Brigitte la Revolución soñada. Sólo un apunte más entre tanto dislate: si desenmascaráramos entre todos los que se hacen llamar "liberales" a los empresarios que hicieron fortuna gracias a las ayudas estatales (en las décadas de 1940 y 1950, en EEUU, una legión), a los amigos políticos de aquellos que legislaron con un ojo puesto en el interés nacional y el otro en los clubes sociales, a los presidentes de gobierno que arruinaron las arcas de la nación invirtiendo en armamento (Reagan, un supuesto modelo de liberalismo), a los generales golpistas arropados por los "Chicago boys", a los "Chicago boys" que les importaba un bledo la libertad de los ciudadanos a nos ser que se tratara de su libertad económica, a ciertos curas mediáticos, a cierta dama de hierro fervorosamente amiga de algunos dictadores de otros tiempos a, en el caso de España, algunos exministros que en los ochenta compraban votos a cambio de bocadillos y favores... digo, si entre toda esta gran familia de "liberales" pasamos el cedazo de la coherencia, de acuerdo a los claros y nobles principios de la libertad, el liberalismo se quedaría huérfano de santos y santones. Pero, le pido una vez más disculpas porque he abusado quizá demasiado de la libertad de expresión. En todo caso, le quedo muy agradecido por sus respuestas.
Reciba un cordial saludo,
Ernesto Rumbo.

Posdata: Estoy, más de lo que parecería, de acuerdo con sus comentarios acerca del Eurobarómetro. El estatismo en el sur de Europa es memoria del subdesarrollo. Por tanto, le pido disculpas, una vez más, por haber creado un debate, quizá, etéreo en torno a su interesante blog. Seguiré leyéndole y, si me lo permite, interviniendo ocasionalmente.

 
At 07:43, Blogger velezmostar ha dit...

Sus comentarios serán siempre bienvenidos, don Ernesto.

Deje sin embargo que apunte que no estoy en absoluto de acuerdo con sus observaciones sobre Reagan y los Chicago Boys. En lo que respecta a éstos, creo que habría que matizar muy mucho su "colaboracionismo" con la Junta. Al igual que pasó en la España de Franco con los tecnócratas del Opus, las reformas liberales quizá beneficiaron en un primer momento al régimen militar, pero sin duda propiciaron dinámicas a la postre letales para la autarquía que había recurrido a ellas para encontrar alguna solución al estancamiento económico. Pero todo esto es materia para otro post, en cualquier caso.

Un abrazo,
velezmostar

 
At 10:43, Anonymous Anònim ha dit...

Sr. Velez,
Sólo dos aclaraciones sobre sus matizaciones:
Expongo (y sólo expongo), que los Chicago Boys fueron arropados por una dictadura, algo que no admite matices; y que los Chicago Boys no tuvieron ningún problema moral en trabajar en el seno de instituciones de esa dictadura, algo poco discutible. Los efectos que, a posteriori, tuviera esa relación son otro tema (otro campo de realidad). La entrada de los tecnócratas en los gobiernos de Franco, tuviera los efectos que tuviera, respondía básicamente a un cambio generacional típico (un motor de la historia que se esconde detrás de muchos acontecimientos y procesos) y a que esa nueva generación española no se sentía ya satisfecha con las viejas fórmulas del Régimen. El Franquismo murió de juventud, y ya en los Setenta sus formas no satisfacían a los nuevos españoles.
Respecto a Reagan, yo sólo apunto una verdad como un templo: que dejó las arcas del Estado vacías para financiar su Guerra de las Galaxias, y que eso se manifestó, años después, en una conocida suspensión de sueldos de la administración. Pero podemos apuntar otras: que durante su mandato los EEUU vivieron una ola de corrupción dentro de su gobierno; que numerosos altos cargos nombrados por el presidente fueron procesados por delitos económicos; que el fraude se apoderó de Wall Street debido a la generalización de maniobras en interés de allegados a la administración (algunos culpables siguen en la cárcel hoy en día); que se pordujo el derrumbamiento de las cajas de ahorro como consecuencia de las medidas que favorecían la especulación (al final, los contribuyentes pagaron las facturas de la locura enriquecedora de otros)... En fin, no es que algunos liberales actuales pequen de economicistas, es que pecan de ingenuidad o disimulada ignorancia. O que necesitan, como en todas las religiones políticas, totems bajo los que cobijarse. Pero, como dice Ud., esto es tema de un "post".

Reciba un cordialísimo saludo,
Ernesto Rumbo.

 

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